POBLACIÓN: 01

“POPULATION: 01” is a series of diptychs of self-portraits and cities. It was a job I did in 2015, when for the first time I began to consider the idea of ​​leaving my country. At that time I lived in Buenos Aires, where I never felt belonging. All my life I felt excluded in my own country, marginalized, alien, disconnected. And because I have an Argentinean passport, I was tied to that place I did not belong to. “I’m not from here, and I can not be from there,” I thought. I wanted to go out into the world to find my place, to find myself, but the immigration laws did not allow it. It was very difficult for me to forge an identity when my own community seemed to have no place for me, and no other opened me neither its doors nor its arms. Then I immersed myself in just dreaming, with being able to be part of all those cities I had visited as a tourist once, which became imaginary cities, promised lands, because it did not matter if they were New York or London or Paris, I needed to find my place, a community that would integrate me and protect me, and it was not where I was. The only place I really belonged was my body. That’s how the idea of ​​this series was born: opposing the only place that gave me shelter (my body) and the outside world I dreamed of belonging to.

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“POBLACIÓN: 01” es una serie de dípticos de autorretratos y ciudades. Fue un trabajo que realicé en 2015, cuando por primera vez empecé a considerar la idea de irme de mi país (y antes de que se firmara el acuerdo de visas Working Holiday entre Argentina y Alemania). En ese momento vivía en Buenos Aires, donde nunca sentí pertenencia. Toda mi vida me sentí excluída en mi propio país, marginada, ajena, desconectada. Y por tener pasaporte argentino estaba atada a ese lugar al que no pertenecía. “No soy de aquí, y no puedo ser de allá”, pensaba. Quería salir al mundo a encontrar mi lugar, a encontrarme a mí misma, pero las leyes migratorias no me lo permitían. Me era muy difícil forjar una identidad cuando mi propia comunidad parecía no tener un lugar para mí, y ninguna otra me abría ni sus puertas ni sus brazos. Entonces me sumergía en sólo soñar, con poder ser parte de todas esas ciudades a las que había visitado como turista alguna vez, que se volvían ciudades imaginarias, tierras prometidas, porque no importaba si eran New York o Londres o París, yo necesitaba encontrar mi lugar, una comunidad que me integrara y me resguardara, y no era donde yo estaba. El único lugar al que realmente pertenecía era mi cuerpo. Ahí nació la idea de esta serie: contraponiendo el único lugar que me daba amparo (mi cuerpo) y el mundo exterior al que soñaba pertenecer.